Un grupo de artistas antofagastinos planea constituir una entidad de carácter independiente dedicada a promover el legado artístico del pintor antofagastino, Jorge Flores Naveas.

Este creador plástico fallecido en trágicas circunstancias el 29 de octubre de 1993 desarrolló a lo largo de su existencia una vasta labor. Tras ser descubierto por la pintora Chela Lira e iniciar sus primeros estudios sobre Arte en Santiago logró una beca en los años 1971/72 que lo llevan hasta París, Francia.

En la nación gala tiene la gran oportunidad de ser admitido en el taller del connacional Roberto Matta, quien elogió su trabajo de profundas raíces precolombinas y lo instó a mantener dicha senda.

Más tarde, Flores ejerce funciones docentes y multiplica sus entregas con obras que hoy están desperdigadas en los principales centros culturales de Europa, Norteamérica, Ecuador, Venezuela, Brasil y otros países.

Participó, además, en innumerables exposiciones individuales y colectivas donde recibió generosas críticas que destacaron siempre la originalidad y sugestión de sus composiciones.

Recientemente, la madre del eximio pintor, Elena Naveas, hizo entrega de varias de las obras de Jorge Flores a la Pinacoteca de la Universidad del Norte. En la oportunidad, otro importante exponente de la cultura nortina, Waldo Valenzuela, recordó los rasgos humanos y artísticos que engalanaron la trayectoria de este creador que, desde su más tierna infancia, escogió el camino de los pinceles para recrear o imaginar lo que el mundo ofrecía ante sus ojos.

RECUERDO

El escultor Juan Bravo junto a otros artistas de la zona, dejó planteada la posibilidad de recoger este testimonio mediante la creación de un grupo o institución que se encargue de rescatar y divulgar la obra artística de Flores, así como su influencia.

Explicó que en reiteradas oportunidades tuvieron la ocasión de admirar las muestras de este creador que, entre otros aspectos, mantuvo su fidelidad al dibujo pese a que sus mayores logros los alcanzó en el campo del grabado.